FAQs sobre la mal llamada bacteria de los pepinos españoles (via La Ciencia y sus Demonios)

Como siempre me saco el sombrero con las entradas de Manuel que por cierto es un gran microbiólogo.
Gracias por la información Manuel
saludos

FAQs sobre la mal llamada bacteria de los pepinos españoles En algunas zonas de Alemania se han producido varios cientos de infecciones con una cepa entero-hemorrágica de la bacteria Escherichia coli, que hasta el momento ha ocasionado más de 10 muertes. Las autoridades alemanas han apuntado a los productos de huerta españoles, especialmente el pepino, como los responsables de esta plaga alimenticia. En estos dos últimos días he tenido que contestar muchas preguntas relacionadas con el tema, por lo que in … Read More

via La Ciencia y sus Demonios

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Nanotecnología contra el mal de chagas del Blog Malestar pasajero

Vinchuca de frente

En el Blog Malestar pasajero, Marcelo Rodriguez ha escrito este interesante artículo, publica en Nova Res. Como siempre explica en palabras simples un fenémeno tan complejo como la aplicación de la nanaotecnología en la cura del Mal de Chagas, enfermedad de alta incidencia en nuestro país.

Eder Romero es la desarrolladora de una droga que por nanotecnología penetra en las células del corazón para matar al parásito que causa el mal de Chagas, la infección que afecta a más de 2 millones de argentinos y de la que la industria farmacéutica se ha desentendido. La medicación sería la primera en su tipo y estaría lista para ser ensayada en humanos.

Leer la noticia en Nova Res

(Nova Res)

El parásito que a través de la picadura de la vinchuca produce la enfermedad de Chagas –Trypanosoma cruzi– puede ser fácilmente detectable en la sangre durante el período agudo de la infección, y atacado con una droga -el benznidazol– que en los chicos hasta 15 años resulta casi siempre efectiva. Pero una vez que se introduce en las células, especialmente en las del tejido cardíaco, resulta inhallable e imposible de tratar, y es ahí cuando al cabo de varios años se puede producir la temida cardiopatía chagásica.

Para esa etapa no ha habido hasta ahora fármaco que valga. Hasta ahora. La bioquímica Eder Romero, directora del laboratorio de Estrategia y Targetting de Drogas y docente de la Universidad de Quilmes (UNQ), explica cómo han logrado un fármaco que a través de nanotecnología -uso de partículas mucho más pequeñas que un micrón- transporta una molécula hacia dentro de la célula infectada y puede acabar con el parásito. Ahora viene el gran problema: conseguir financiamiento para los costosos e imprescindibles ensayos clínicos.

¿Cuál fue el problema que se plantearon?

El máximo problema del Cahgas es la fase indeterminada, cuando el paciente tiene los nidos y está asintomático, porque no se pueden erradicar esos nidos y el treinta por ciento de esas personas va a sufrir una cardiopatía chagásica. Cuando el parásito se aloja en el corazón, dentro mismo de las células, produce cambios graduales en el tejido, lo va fibrosando, desconectando, lo va poniendo hipóxico, y eso puede desencadenar una cardiopatía con muerte súbita. No estamos proponiendo una medicación alternativa: no hay medicación para tratar al Chagas en esa etapa.

¿Y cómo se logró que fuera posible?

Porque esta medicación puede ingresar al interior de las células, transitar por allí y descargar en forma selectiva sobre esos nidos la droga que transporta. Pero si la droga no estuviera encerrada en estos vehículos especiales que son las nanopartículas, no podría ingresar a las células ni llegar a los nidos del parásito.

¿Cómo dirigen las partículas hacia el blanco dentro de la célula cardíaca?

No es que se dirijan. Esta medicación se administra en forma sistémica a la circulación sanguínea, y pasivamente se acumula en distintos tipos de tejidos, y uno de ellos puede ser el tejido cardíaco.

¿Por qué se acumula en el corazón y no en otro tejido?

Por un principio físico. En enfermedades inflamatorias, como un tumor, o como el Chagas, que tiene pequeños focos de inflamación dentro del corazón, las arterias van haciéndose permeables, porque sus paredes se van deteriorando. Y todo lo que circula en las vecindades va saliendo de ellas, justamente en el lugar donde hay inflamación. Ese efecto se llama EPR, enhanced permeation and retention effect. Cuando la droga está nanoestructurada, envuelta dentro de diminutas partículas de una forma y tamaño determinados, puede aprovechar ese efecto y penetrar; cuando no lo está, pasa de largo. Es la propia inflamación la que permite direccionar a la droga pasivamente y posibilita la acumulación selectiva.

¿Cómo ingresa a la célula?

La droga está dentro de un vehículo, una nanopartícula, y ahí aparece una capacidad extra, que es lo más interesante: la de abrir puertas adentro de la célula, y descargar masivamente la droga dentro de ellas. Todas las células de nuestro cuerpo tienen una capacidad constitutiva para capturar ciertos materiales, que tienen un tamaño que no puede superar los 100 o 200 nanómetros. Todas las moléculas que existen tienen tamaños por debajo de los 100 nanometros, e incluso menores. Por eso, el particulado entre 100 y 200 nanometros puede aprovechar ese efecto, y se produce la endocitosis.

Una vez adentro, deben atacar al parásito…

Sí, pero antes deben escapar del tráfico de los endosomas, unas vesículas que están dentro de la célula y que encerrarían a la molécula si no estuviera dentro de una nanopartícula. Los endosomas empezarían a fundirse unos en otros, y eso terminaría en la expulsión del material después de haber pasado por los lisosomas, que son los organoides que les permiten a las células destruir cosas cuando las considera extrañas. La nanopartícula logra salir del endosoma por un proceso de desestabilización de membranas, y vuelca su contenido en el citoplasma, donde están los parásitos.

¿Qué droga utilizan?

Etanidazol, una droga muy parecida al benznidazol. Es mucho menos tóxica y logramos modular su camino dentro de la célula.

No es una droga que se use actualmente para tratamientos convencionales contra el Chagas.

El uso que le da un nanovehículo a un determinado principio activo puede no tener nada que ver con el que le da la medicina rutinaria y convencional. Nosotros cambiamos su forma de circulación dentro de la célula.

¿Y funciona todo esto?

Por supuesto. Estamos hablando a nivel preclínico. Pero no hay que olvidar que el Chagas es un mal escondido, y es una enfermedad diligenciada: a los gobiernos les incomoda, las empresas farmacéuticas no van a ganar plata con la gente pobre.

¿Cómo consiguen el financiamiento entonces?

Formamos parte de una red de investigadores en terapias chagásicas, y hay un gran laboratorio mexicano -Silanes- financiando este tipo de desarrollos. Estamos viajando a México, justamente este año en que se cumplen cien años de la muerte de Carlos Chagas. Aquí no he visto desarrollos sustanciales en etapas preclínicas que fueran susceptibles de pasar a la clínica.

¿Hay otras drogas candidatas a valerse de este dispositivo “nano”?

Hay otras drogas alternativas, como pueden ser los triazoles -antiparasitarios- pero muchos de ellos fueron descartados por cardiotóxicos. Y los bifosfonatos, que al ser administrados parenteralmente en altas dosis pueden producir necropsia de los huesos.

Pero los bifosfonatos se utilizan contra osteoporosis.

Sí, pero contra osteoporosis se usan en forma oral, con lo que tienen muy poca posibilidad de ser absorbidos. En inyecciones se les aplica a los que tienen cáncer. Pero no se los puede dar por vía endovenosa a un chagásico.

¿El bifosfonato mata los parásitos?

Eso se ha demostrado, pero en estudios altamente cuestionables, que de ninguna manera pueden ser extrapolados para decir que sirva. Hay sólo tres estudios que se hicieron en animales, y los resultados fueron paupérrimos. Y ninguno de ellos dijo qué pasó con esos animales un año más tarde. Los bifosfonatos tienen sus efectos secundarios al cabo de 10 años; quedan atrapados en los huesos y permanecen ahí por años.

¿No hay formas de detectar los enclaves del parásito en la célula?

Las hay, pero son muy complejas. No se las hacen a un chagásico del interior del país.

(M.R. – Publicado el 22 de octubre en Nova Res – http://www.nova-res.com.ar)

Lo que callan los genes por Marcelo Rodriguez

Una vez más en el Blog el Malestar pasajero, Marcelo Rodriguez nos describe y acerca, en palabras claras y simples, de que se trata la epigenética, una nueva rama de la genética que ha comenzado a tomar cada vez mayor importancia, ya que trata de explicar como el ambiente influencia en la activación y la inactivación de ciertos genes. Era ya conocido que ciertos genes se expresaban siempre y otros solo en algunas ocasiones y en algunos individuos. La epigenética trata de explicar como se logra esto, desde las técnicas de biología molecular que procuran descubir como se pueden llevar a cabo estos mecanismos. Como todos los genetistas sabíamos que descubirir y tenes la información del genoma de diferentes especies ia a ser de gran importancia, pero luego habría que ver como se expresaban esos genes, cuales no, y desde ya como interactúan entre ellos. Esperemos que en los próximos años todo esto se irá aclarando.

Los dejo con el artículo que es maravilloso.

NOVA RES

La idea de que detrás de cada rasgo del carácter o de la personalidad, o detrás de cada enfermedad están siempre “los genes” parece reemplazar al viejo concepto esotérico del “destino”, porque salvo para los rasgos fenotípicos como el color de ojos y del pelo, la estatura, la complexión y las enfermedades que son probadamente de origen hereditario o por mutación génica, poco se sabe todavía de cuáles son los mecanismos que hacen que algunos de los genes de un individuo se activen y otros no.

Cada día se descubre con más precisión cuáles son los genes involucrados en cada proceso biológico. Se sabe que determinados perfiles genéticos predisponen al cáncer, a la diabetes, a la obesidad. Lo que recién se está empezando a descubrir es qué cosas hacen que esos genes se activen o se silencien. Se sospecha, por ejemplo, que una profunda depresión puede favorecer los procesos que generan otras enfermedades:¿Qué pueden decir los genes sobre eso? Existe una “predisposición genética” comprobada, pero, ¿qué es lo que hace que se active o permanezca latente?

Durante mucho tiempo estos interrogantes abrieron serias discusiones más o menos polarizadas entre los partidarios de la creencia de que “todo está en los genes” y quienes priorizan lo social, los vínculos y las pautas culturales como origen de lo que al fin y al cabo son las diferencias humanas.

Esa disputa, que llevaba en última instancia a los extremos de tener que “elegir” entre lo biológico y lo social, como si fuese imposible conciliar ambas visiones, adquiere una vuelta de página con el surgimiento de la epigenética. Técnicamente, la epigenética estudia los mecanismos por los cuales todo lo que a un individuo le sucede en su vida (su historia, las enfermedades que sufrió, sus estados de ánimo, determinadas experiencias y hasta el propio aprendizaje) puede influir a nivel de los genes, haciendo que las predisposiciones inscriptas en su genoma “despierten” o permanezcan inactivas.

Por supuesto que el estudio de la epigenética vale para todos los seres vivos, e incluso hay científicos que hablan de reformular la teoría de la evolución. Pero a nivel del ser humano, esta nueva ciencia -diferente de la genética- plantea desafíos apasionantes e inquietantes. Y por supuesto, también panaceas.

El Proyecto Epigenoma Humano


Las experiencias y los estados de ánimo se traducen en el organismo en mediadores químicos: hormonas, neurotransmisores, enzimas. Indirectamente, cada uno de estos agentes químicos puede incidir, a través de procesos químicos que se denominan de metilación, en las bases químicas que forman el ADN presente en cada célula. Esos procesos de metilación parecen ser los principales responsables de que en el núcleo de cada célula los diferentes genes se “escondan” o queden “expuestos” y activos.

Hallar la forma en que reacciona cada uno de los 100.000 genes que componen el genoma humano es, como pueden imaginarse, una tarea muy ambiciosa. El Proyecto Piloto Epigenoma Humano, un consorcio científico en el que confluyen la iniciativa pública y privada, ha logrado recientemente descifrar los patrones de metilación del llamado complejo mayor de histocompatibilidad, la región del genoma humano donde más relación con enfermedades se ha encontrado.

Este sería el preludio de una tarea de mayor escala: el HEP (siglas en inglés de Proyecto Epigenoma Humano), con el que los científicos de la Unión Europea pretenden, dentro de 5 años, tener identificados, codificados y analizados todos los patrones de metilación del genoma humano. “La metilación es el único parámetro flexible que puede cambiar funciones del genoma mediante la influencia externa”, se explica en la página web de este consorcio patrocinado por la Unión Europea, y que integran el Welcome Trust Sanger Institute de Inglaterra, que trabajó anteriormente en la secuenciación del genoma, la compañía biotecnológica alemana Epigenomics AG (con laboratorios también en Seattle, Estados Unidos) y el Centre National de Genotypage francés.

Su objeto de estudio, aseguran, “constituye por lejos el principal eslabón perdido entre la genética, las enfermedades y el ambiente, que según extendidamente se asume, juega un rol decisivo virtualmente en la etiología de todas las patologías humanas”

Mapeando el Epigenoma

Cambios sí, mutaciones no


En el último número de la revista científica Nature se publicó el primer mapa detallado de las alteraciones del ADN que se producen en dos tipos de células humanas (una célula madre embrionaria y un fibroblasto o célula madre adulta) por efecto de la actividad epigenética, realizado por Ryan Lister y Mattia Pelizzola enel Instituto Salk de California (Estados Unidos). “Ser capaces de estudiar el epigenoma en su totalidad nos conducirá a una mejor comprensión de cómo se regula la función del genoma en la salud y en la enfermedad pero también de cómo la dieta y el ambiente influyen en la expresión génica”, dijo Joseph Ecker, director del Laboratorio de Análisis Genómico del Instituto Salk.

Para dejar bien sentada la diferencia entre genética y epigenética, vale aclarar que el genoma de un individuo, es decir, la secuencia de bases químicas que se suceden en un único y estricto orden en el ADN que contiene el núcleo de cada célula codificando la información genética, es fijo a lo largo de toda su vida. Las variaciones del genoma son excepcionales y se denominan mutaciones. Ciertas radiaciones, por ejemplo, pueden causar mutaciones en el genoma, y hacer que las células con genes alterados se comporten de manera atípica. Estos son los cambios de los que se ocupa la genética.

La epigenética, en tanto, se ocupa del estado de los genes en el genoma, que regula su expresión, y el agente de estos cambios es la metilación. El estudio hecho por los estadounidenses añadió el análisis de otro mecanismo complementario a la metilación, que es la función de las histonas, unas proteínas alrededor de las cuales se “enrolla” la hebra de ADN.

Esta nueva disciplina, todavía incipiente, promete una revolución no sólo en la medicina, sino en todo el campo de la biología, ya que se ha comprobado en ratones que algunos de los cambios epigenéticos son heredables de la madre al hijo, y hay quienes sostienen que esto, en cierta forma, implicaría revalorizar las teorías evolucionistas del francés Jean Baptiste de Lamarck, anteriores a las de Charles Darwin. A diferencia de Darwin, que hizo foco en la “selección natural” del medioamiente sobre las especies, Lamarck consideraba que el principal mecanismo evolutivo era la herencia de los caracteres adquiridos por las generaciones anteriores en su lucha por la vida.

(M.R. – Publicado en Nova Res el 12 de noviembre de 2009)