Dr. Litos y su relato de las pipetas propias

Cuando leí este artículo no lo podía creer!!!

Parece mentira que entre países tan distintos y con tan variados presupuestos nos ocurran casi las mismas cosas. El Dr. Litos autor del Blog Jindetrés, ha relatado en este artículo una anécdota que nos suena a todos conocida. En nuestro país así como en España parece suceder casi lo mismo, por eso me pareció interesante ponerlo en este Blog aunque no soy la autora, sencillamente porque me siento identificada. El Blog Jindetrés relata de forma muy graciosa cosas que nos han pasado a todos aquellos que hemos tenido un pipeta en la mano. De hecho y para aclarar a la gente que no ha trabajado mucho en ADN y la biología molecular, les aclaro que Hind III  es una enzima que corta el ADN y se usa mucho en los laboratorios y se pronuncia como el nombre del Blog, cosa que me causó mucha gracia también.

Por cierto ya aclaré que yo sí tengo un juego de pipetas propias, el tema es que hago con ellas????

Sin más preludio los dejo con el artículo y espero lo disfruten como yo.

Se busca investigador (pipetas propias)

por Dr. Litos

– Buenos días, tome asiento por favor.
– Buenos días, gracias.
– Bien, ahorrémosnos formulismos, que el día es largo y hay mucha gente en la cola de entrevistas. Leo en su CV que es usted bioquímico de formación, ¿no es así?
– Sí, efectivamente. Verá también que fui Premio Extraordinario de carrera en…
– Sí sí, ya lo veo, muy bien. Doctorado en Biología Molecular y Genética, estancias en el Reino Unido, blablabla… algunas revistillas…
– Erm, sí bueno, como podrá comprobar durante la tesis publiqué en EMBO Journal como primer autor, y un año más tarde fui también primer autor en unreview de Cell, además tengo otros quince artículos fruto del primer año de postdoc y…
– Sí, ya, veo aquí que hizo un postdoc en Harvard… ajá… algunos articulillos más…
– Diez más, siete de ellos de prim…
– Que sí que sí hombre, ¡no se adelante, que sé leer! Pero bueno, vayamos  a lo que importa…
– Eh… ¿lo que importa?
– Sí claro, vamos, lo importante para ser elegido en el puesto de jefe de grupo que estamos ofertando. ¿Tiene usted coche propio?
– Pues… la verdad es que no, entre las estancias en el extranjero, y como están los precios y el tráfico, sigo manejándome mejor con la bici.
– Estupendo pues, porque como imaginará precisamente lujos como un parking privado no tenemos en este Centro, y en los alrededores es imposible aparcar con todas las obras empezadas y a medio construir.
– Ah sí, ahora que lo menciona, he oído que están construyendo un Centro nuevo con instalaciones de alta tecnología para trasladar allí a todos los equipos investigadores… me preguntaba si, en caso de acceder al puesto, podría montar mi grupo de trabajo allí y… ¿oiga? ¿he dicho algo gracioso?
– Ay, perdone, en serio, no lo puedo evitar en cuato alguien menciona lo del Centro nuevo… si es que llevamos “mudándonos” ya casi cuatro años oiga, y precisamente ahora… ¡pues no le digo que ni han terminado las obras del metro! ¿cómo se imagina usted que anda el Centro nuevo? En fin, dejémonos de fantasías. Pero ya que lo menciona, dice usted de “montar un grupo de laboratorio”… precisamente eso es lo que necesitemos: gente que sepa montar cosas para trabajar.
– En ese caso, soy su hombre: he dirigido varios proyectos de fin de carrera, cinco tesis doctorales, y he co-dirigido un proyecto independiente asociado al NIH de Estados Unidos en el cual…
– Vamos a ver, ya se está andando otra vez por las ramas, ¿quién narices ha hablado de “dirigir”? Digo que si sabe montar, estupendo, porque tenemos desde hace tiempo varias tablas apoyadas en el antiguo cuartito de los becarios, que están esperando a que alguien las monte sobre unos caballetes para poder hacer una bancada como Dios manda y no como las que tenemos ahora, que están llenas de astillas.
– ¿Tablas en el cuartito de los becarios? Pero, ¿y los becarios, dónde trabajan ahora?
– ¿Qué becarios?
– ¡Pues los del cuartito de los becarios!
– Ah, ya… oiga perdone, es que ahora se les tiene que llamar “Personal Investigador en Formación”, parece mentira usted que ha viajado y tiene mundo que use esos términos arcaicos…
– ¡Pero si lo ha nombrado us…! En fin, da igual, entonces ¿dónde trabaja elPersonal Investigador en Formación?
– No, ya no queda nadie de esos, de ahí que el cuartito nos venga muy bien para guardar esas tablas, que cuando las subió el Doctor Tirao del contenedor de la esquina, no sabíamos dónde las íbamos a meter.
– ¿¿Del contenedor?? Pero… no puedo creerlo…
– ¿Verdad? Yo tampoco oiga, ¡si estaban prácticamente nuevas! Nos costó un poco limpiar una mancha algo sospechosa, pero al final nos dijimos “Oye tampoco pasa nada, si total dentro de nada estará manchada de bromuro de etidio, metanol e isótopos radiactivos”.
– Ah, ¿es que irán destinadas al laboratorio de trabajo con radioisótopos?
– Anda, qué tonterías dice… claro, como viene de los USA, se cree que aquí atamos los perros con longanizas también. De cuartito nada, aquí los experimentos con radioisótopos se hacen en la bancada: eso sí, avisando a todo el mundo antes para que ese día  no vengan a trabajar.
– ¿Cómo que no vienen a trabajar?
– Claro, es que como sólo tenemos una centrífuga y dos gradillas para tubos (una de ellas rota por debajo, que no hay manera de que se queden los tubos derechos), en cuanto uno se pone con esos experimentos tan engorrosos ya no se puede hacer nada más.
– ¿Y no pueden trabajar en el ordenador, leyendo bibliografía…?
– Claro, en el ordenador de su casa. Aquí no hay bastantes.
– ¿No hay ordenadores comunes?
– No. No hay ordenadores, ni comunes ni privados. Bueno, yo al ser el director pues sí tengo uno, un Pentium IV que va como la seda. La verdad es que ya no hacen trastos como antes… ah, y hay un locutorio a la vuelta de la esquina, con muy buenos precios. Eso sí, si va a hacer BLASTs o alineamientos muy grandotes, igual se deja una pasta…
– Me hago una idea. Mire, creo que he venido con una idea equivocada, pensaba que aquí se hacía investigación, pero esto que me está contando dista mucho de lo que yo esperaba.
– ¿Ah sí? ¿No me diga? Vamos, que no le parece que nuestro humilde lugar de trabajo cumpla sus expectativas… que viene usted del extranjero y le parece que aquí en España estamos atrasados casi veinte años… pues permítame decirle una cosa: puede que nos hayan recortado la financiación, el número de proyectos y el espacio físico, pero aquí no vamos a dejar de trabajar en lo que nos gusta, porque además tenemos una responsabilidad muy seria. Nos guste o no, tenemos que devolverle a la sociedad la inversión en eduación y preparación que hemos disfrutado durante todos estos años, y debemos utilizar ese potencial conocimiento par ampliar aún más nuestros horizontes, acumular información, desarrollar técnicas, dar solución a problemas de salud y medio ambiente… y mientras nos quede hasta el último aliento, la última neurona funcional que nos permita seguir teniendo ideas e ideando formas de comprobar nuestras teorías, créame que ningún niñato bonito empollón, ningún político corrupto ni ningún empresario sin corazón va a conseguir hundir nuestro lugar de trabajo. Así que piense, cada vez que usted abra la nevera de su casa… porque tiene usted nevera en su casa, ¿no?
– Erm… sí claro…
– ¡Perfecto! Porque aquí no nos caben ya más muestras en el único congelador, y la neverita de camping que trajo el último postdoc – auqnue va muy bien, y es de un color azulete a juego con el, hemos perdido una de las pastillas y ya no enfría casi.
– Oh vaya… lo siento mucho, no sabía que la cosa estaba tan mal… pero no se preocupe, sus palabras me han convencido: voy a cambiar el chip, voy a poner todo mi empeño, tiraré de imaginación y de tantos recursos propios como pueda, llenaré mi nevera de muestras ignominiosas y probablemente cancerígenas, y usaré todo el potencial que tengo para conseguir levantar este sitio. Además, si le digo la verdad, de los otros dos únicos sitios en los que podría trabjar en toda esta Comunidad Autónoma, este es el mejor equipado, y con diferencia.
– ¡Así me gusta! Esa es la actitud. Entonces creo que no hace falta preguntar nada más. Venga esa mano, y bienvenido al grupo. Ah, bueno, una última cosa, una tontería, mera formalidad, pero tengo que preguntarlo: supongo, asumo, que tendrá usted un juego de pipetas propio, ¿no?
– Eh… pues no, la verdad es que no.
– Uf. Lástima, con lo bien que íbamos.
Quisiera agradecer a varias personas sin las cuales este improvisado – y estúpido – post no hubiera cobrado forma: al compañero @banchsinger por sugerirme la idea en una de nuestras conversaciones virtuales, y a los amigos @ScientiaJMLN y @lualnu10 por inspirar un par de líneas de diálogo con su conversación tuitera. Y por supuesto, una vez más al gran @eroyuelapor este post añejo que sigue nutriendo a mis historietas de nombres de científicos reales y graciosos, sin tener que exprimirme la sesera.
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